Tras seis días prófugo, el presunto feminicida se presentó ante la justicia. En un acto de entereza, su propio padre, don Santos Meraz, facilitó la entrega, pidió perdón a una menor testigo del crimen y demandó los L100 mil de recompensa para los hijos de la pareja.
Por: Redacción Sucesos Última actualización: 9 de junio de 2026 - 2:15 PM
El caso que ha mantenido en vilo al gremio de la salud y a la sociedad hondureña dio un vuelco definitivo este día. Tras permanecer seis días prófugo de la justicia, Daniel Antonio Meraz Cáceres, señalado como el principal sospechoso del brutal asesinato de su esposa, la enfermera Elvia Mercedes Gómez, se entregó formalmente a las autoridades competentes.
La entrega no fue fortuita; fue el resultado de la intervención directa de su propio padre, don Santos Meraz, quien en un acto de profunda rectitud moral y civil decidió mediar para que su hijo compareciera ante la ley, rompiendo el ciclo de la clandestinidad.
Las contundentes peticiones de un padre ante la tragedia
En declaraciones exclusivas brindadas a un medio de comunicación, don Santos Meraz dejó claro que, por encima del vínculo de sangre, debe prevalecer la justicia. Sin embargo, fijó una postura firme respecto a las promesas económicas de las autoridades y el futuro de los más vulnerables en esta tragedia: sus nietos.
La recompensa para la orfandad: Don Santos aseguró haber cumplido con su deber ciudadano al entregar a su hijo. Por ello, exigió públicamente que los 100 mil lempiras de recompensa que la Policía Nacional ofrecía por el paradero de Daniel Meraz no se pierdan, sino que sean depositados íntegramente en una cuenta bancaria destinada al sustento de los hijos de la pareja, quienes han quedado en una trágica condición de orfandad.
Aplicación de la ley sin privilegios: El progenitor pidió a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y al Ministerio Público realizar una investigación exhaustiva y transparente. "Que se aplique la ley sin excepciones", sentenció, asumiendo con dolor pero con firmeza la gravedad de los hechos imputados a su vástago.