A través del Programa de Atención a Enfermedades Transmitidas por Vectores, se inició un taller especializado para optimizar el uso de productos bimodales y evaluar la resistencia de los mosquitos a los insecticidas.
TEGUCIGALPA – En un esfuerzo estratégico por frenar el avance de enfermedades como el Dengue, Zika y Malaria, la Secretaría de Salud (Sesal) inauguró el Taller Operativo: Bioensayo en Botellas y Conceptos de Pruebas de Aspersión Espacial. Esta capacitación técnica está dirigida al personal de campo y expertos en entomología para perfeccionar el uso de productos bimodales en la prevención de criaderos.
Ciencia aplicada contra el mosquito
El taller se centra en el Bioensayo en Botellas, una técnica científica fundamental que permite a las autoridades de salud determinar con precisión si los insecticidas utilizados actualmente siguen siendo efectivos o si los mosquitos han desarrollado resistencia.
"No se trata solo de fumigar, sino de saber con qué y cómo lo hacemos para obtener resultados reales en la protección de las familias", explicaron técnicos del Programa de Atención a Enfermedades Transmitidas por Vectores. La implementación de productos bimodales —que actúan tanto en la fase larvaria como en el mosquito adulto— representa un avance significativo en la eficiencia del control químico.
Puntos clave de la capacitación:
Bioensayos: Pruebas de laboratorio para medir la susceptibilidad del vector ante diferentes químicos.
Aspersión Espacial: Optimización de las técnicas de fumigación para asegurar una mayor cobertura y penetración en zonas críticas.
Prevención focalizada: Uso de datos científicos para intervenir en barrios y colonias con mayores índices de infestación.
Una prioridad nacional
Este taller operativo surge como una respuesta directa a la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica en el país. Bajo la visión de un sistema de salud preventivo, la Sesal busca que cada operativo de limpieza y fumigación cuente con el respaldo técnico necesario para salvar vidas.
Las autoridades recordaron que, si bien la tecnología y los químicos son herramientas vitales, la colaboración ciudadana en la eliminación de criaderos de agua estancada sigue siendo el componente más importante para erradicar las enfermedades transmitidas por vectores en Honduras.