La condena
del expresidente de Honduras, Manuel Zelaya, al "asedio militar" de
Estados Unidos contra Venezuela refleja una postura crítica hacia las acciones
de la administración Trump, enmarcada en la escalada de tensiones descrita en
el contexto del despliegue militar estadounidense en el Caribe sur y las
acusaciones de narcotráfico contra el gobierno de Nicolás Maduro. A
continuación, se presenta un análisis exhaustivo que amplía la información
proporcionada, integrando datos de fuentes recientes hasta el 27 de agosto de
2025, para ofrecer un panorama completo de la postura de Zelaya, el contexto
regional, las acusaciones de narcotráfico, y las implicaciones políticas y
diplomáticas. Este análisis también aborda las dinámicas históricas y las
relaciones entre Honduras, Venezuela y EE. UU., con un enfoque crítico sobre
las narrativas en conflicto.Contexto de la declaración de Manuel
ZelayaDeclaración de Zelaya:Publicación en X: El 26 de agosto de 2025, Manuel
Zelaya, expresidente de Honduras (2006-2009) y líder del Partido Libertad y
Refundación (Libre), publicó en su cuenta de X una condena al "bloqueo
militar" de EE. UU. contra Venezuela, calificándolo como una violación de
la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional. Zelaya, como
fundador de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),
enfatizó que esta acción atenta contra la soberanía de los pueblos de América
Latina y el Caribe.
Crítica a
la ONU: Zelaya cuestionó la inacción de las Naciones Unidas y su Consejo de
Seguridad, preguntando: “¿Para qué sirven si no pueden hacer prevalecer la paz
ni garantizar los derechos de las naciones que la integran?”. Esta retórica
refleja su frustración con la falta de intervención internacional para
contrarrestar lo que percibe como una agresión estadounidense.
Defensa de
Maduro: Zelaya desmintió las acusaciones de la fiscal general de EE. UU.,
Pamela Bondi, quien afirmó que el régimen de Maduro paga sobornos a
funcionarios hondureños para facilitar el paso de drogas a través de un
"puente aéreo" que incluye a Honduras, Guatemala y México. Zelaya
destacó los logros del gobierno de su esposa, la presidenta Xiomara Castro, en
la lucha contra el narcotráfico, incluyendo decomisos récord, destrucción de
cultivos y laboratorios, y la extradición de capos como el expresidente Juan
Orlando Hernández, condenado a 45 años en EE. UU.
Contexto
político de Zelaya:Golpe de Estado de 2009: Zelaya fue derrocado el 28 de junio
de 2009 mediante un golpe de Estado liderado por las Fuerzas Armadas de
Honduras, respaldado por la Corte Suprema y el Congreso Nacional, tras intentar
realizar una consulta popular para reformar la Constitución. Fue exiliado a
Costa Rica, un evento que él y sus aliados atribuyen a intereses
estadounidenses y a la oposición de la élite hondureña a su acercamiento a la
izquierda latinoamericana, particularmente al ALBA (Alianza Bolivariana para
los Pueblos de Nuestra América) liderada por Hugo Chávez.
Relación
con Xiomara Castro: Como esposo y asesor principal de la presidenta Xiomara
Castro (electa en 2021), Zelaya es una figura influyente en el gobierno actual.
Su liderazgo en el Partido Libre, fundado tras su derrocamiento, lo posiciona
como un actor clave en la política hondureña, con una postura ideológica
alineada con gobiernos de izquierda como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Historial
con EE. UU.: Zelaya ha denunciado repetidamente la influencia de EE. UU. en
Honduras, acusando a Washington de orquestar el golpe de 2009 debido a su
adhesión al ALBA y su relación con Chávez. Esta narrativa informa su actual
condena al despliegue militar estadounidense contra Venezuela.
Análisis
del "bloqueo militar" y las tensiones EE. UU.-VenezuelaDespliegue
militar estadounidense:Operación antidrogas: La administración Trump ha
desplegado una flota significativa en el Caribe sur, incluyendo tres
destructores de misiles guiados (USS Gravely, USS Jason Dunham, USS Sampson),
un escuadrón anfibio con los buques USS San Antonio, USS Iwo Jima y USS Fort
Lauderdale (con 4,500 efectivos, incluyendo 2,200 marines), y dos buques
adicionales (USS Lake Erie y USS Newport News). EE. UU. justifica esta
movilización como una operación contra el narcotráfico, específicamente para
interceptar el flujo de drogas como el fentanilo hacia su territorio.
Designación
del Cartel de los Soles: En febrero de 2025, EE. UU. designó al Cartel de los
Soles, una supuesta red de narcotráfico liderada por funcionarios venezolanos,
como una organización terrorista extranjera. También aumentó la recompensa por
Nicolás Maduro a $50 millones y ofreció $25 millones por Diosdado Cabello,
acusándolos de liderar esta red.
Retórica
oficial: La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó
que Trump está preparado para usar “todos los elementos del poder
estadounidense” para detener el narcotráfico, sin descartar la posibilidad de
“botas en el suelo” en Venezuela, aunque no confirmó una invasión directa. Esta
ambigüedad ha alimentado las preocupaciones de Zelaya y otros líderes
regionales.
Perspectiva
venezolana:Respuesta de Maduro: El gobierno de Nicolás Maduro ha denunciado el
despliegue estadounidense como una “escalada de acciones hostiles” y ha
movilizado 15,000 efectivos a la frontera con Colombia, además de patrullas
navales y drones en sus aguas territoriales. Maduro también activó 4.5 millones
de milicianos, aunque expertos cuestionan la veracidad de esta cifra.
Acusaciones
de sobornos: Las declaraciones de Pamela Bondi, fiscal general de EE. UU.,
sobre un “puente aéreo” para el narcotráfico que involucra a Honduras,
Guatemala y México, han sido refutadas por Zelaya y el gobierno venezolano,
quienes las consideran parte de una campaña de deslegitimación. Venezuela
reportó el decomiso de 53 toneladas de drogas en 2025, según Diosdado Cabello,
para contrarrestar las acusaciones.
Reacción de
Honduras:Alineación con Venezuela: El gobierno de Xiomara Castro, aliado
cercano de Maduro, ha mantenido una postura de solidaridad con Venezuela.
Honduras reconoció rápidamente los resultados de las elecciones venezolanas de
julio de 2024, a pesar de las denuncias de fraude por parte de la oposición.
Esta alineación, junto con la de Nicaragua, contrasta con otros países
latinoamericanos que han cuestionado la legitimidad de Maduro.
Combate al
narcotráfico: Zelaya destacó los logros de la administración Castro, como
decomisos récord de droga, la destrucción de cultivos de coca y laboratorios, y
la extradición de figuras como Juan Orlando Hernández, condenado en EE. UU. por
narcotráfico. Sin embargo, un escándalo reciente involucrando a Carlos Zelaya,
cuñado de Castro, en un video con narcotraficantes en 2013, ha generado
críticas y cuestionamientos sobre la integridad del gobierno en este tema.
Implicaciones
regionales e internacionalesCríticas a la ONU:Zelaya cuestiona la efectividad
de la ONU y su Consejo de Seguridad, reflejando una percepción común entre
líderes de izquierda latinoamericana de que la organización es incapaz de
contrarrestar la influencia de EE. UU. Esta crítica se alinea con la postura de
Venezuela, que ha solicitado a la ONU exigir la “cesación inmediata” del
despliegue estadounidense.
La falta de
acción concreta de la ONU, como señaló Zelaya, se debe en parte a las dinámicas
del Consejo de Seguridad, donde EE. UU., como miembro permanente con derecho a
veto, puede bloquear resoluciones contrarias a sus intereses.
Reacciones
en América Latina:CELAC: Como fundador de la CELAC, Zelaya utiliza esta
plataforma para proyectar su condena, aunque la organización no ha emitido una
declaración unificada sobre el despliegue estadounidense. Países como México,
Brasil y Colombia han expresado preocupación por la escalada, pero han evitado
confrontaciones directas con EE. UU.
Oposición
regional: La editora de Al Jazeera para América Latina, Lucia Newman, señaló
que el despliegue estadounidense es visto con recelo en la región, donde se
teme que las operaciones antidrogas puedan extenderse a otros países,
amenazando la soberanía.
Apoyo a
Maduro: Además de Honduras, Nicaragua y Cuba han respaldado a Venezuela,
mientras que China y Rusia han enviado mensajes de apoyo a Maduro, reforzando
la narrativa de resistencia contra el “imperio estadounidense”.
Tensiones
con EE. UU.:Honduras y el tratado de extradición: La presidenta Xiomara Castro
amenazó con suspender el tratado de extradición con EE. UU. en respuesta a las
acusaciones de narcotráfico y al despliegue militar. Esta decisión, junto con
el escándalo del “narcovideo” de Carlos Zelaya, ha sido interpretada por la
oposición hondureña y el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja de EE.
UU. como un intento de proteger a aliados cercanos y un signo de deriva
autoritaria similar a la de Venezuela y Nicaragua.
Acusaciones
de narcotráfico: Las afirmaciones de Pamela Bondi sobre el “puente aéreo” han
sido refutadas por Honduras y Venezuela, pero han intensificado las tensiones
diplomáticas. La Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras rechazó estas
acusaciones el 13 de agosto de 2025, destacando la cooperación del país en la
lucha contra el narcotráfico.
Análisis
críticoPostura de Zelaya y motivaciones:Ideología y experiencia personal: La
condena de Zelaya al despliegue estadounidense está influenciada por su
derrocamiento en 2009, que él atribuye a Washington debido a su alineación con
el ALBA y Chávez. Su apoyo a Maduro refuerza su narrativa antiimperialista y su
papel como líder de izquierda en la región.
Defensa del
gobierno de Castro: Al desmentir las acusaciones de sobornos, Zelaya busca
proteger la imagen del gobierno de Xiomara Castro, especialmente tras el
escándalo del “narcovideo” que involucró a su cuñado. Sin embargo, la
credibilidad de estas refutaciones se ve cuestionada por la oposición
hondureña, que señala la falta de transparencia en las investigaciones.
Uso
político de la CELAC: Al invocar su rol como fundador de la CELAC, Zelaya
intenta movilizar apoyo regional, aunque la organización carece del peso
geopolítico para contrarrestar a EE. UU. directamente.
Validez de
las acusaciones de EE. UU.:Falta de evidencia pública: Aunque EE. UU. acusa a
Maduro y su gobierno de liderar el Cartel de los Soles, no ha presentado
pruebas verificables en tribunales que vinculen directamente a Maduro con el
narcotráfico. México, por ejemplo, ha negado tener evidencia de nexos entre el
Cartel de Sinaloa y Venezuela, lo que debilita la narrativa estadounidense.
Estrategia
política: Las acusaciones de narcotráfico y el despliegue militar podrían ser
parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para deslegitimar
a Maduro y justificar acciones como sanciones o intervenciones selectivas, sin
llegar a una invasión directa, que sería políticamente costosa.
Riesgos de
escalada:Tensión regional: La movilización militar de EE. UU. y la respuesta
venezolana, respaldada por Honduras y otros aliados, aumentan el riesgo de
malentendidos o enfrentamientos accidentales en el Caribe o en la frontera
colombo-venezolana.
Impacto en
Honduras: La alineación de Honduras con Venezuela podría tensar aún más las
relaciones con EE. UU., especialmente en un momento en que el país enfrenta
críticas por el fin del tratado de extradición y el escándalo del “narcovideo”.
Esto podría llevar a sanciones o reducción de la cooperación bilateral.
ConclusiónLa
condena de Manuel Zelaya al “bloqueo militar” de EE. UU. contra Venezuela
refleja su postura antiimperialista, moldeada por su experiencia con el golpe
de 2009 y su rol como asesor clave del gobierno de Xiomara Castro. Al desmentir
las acusaciones de sobornos y destacar los logros antidrogas de Honduras,
Zelaya busca defender tanto a Maduro como a la administración de su esposa, en
un contexto de crecientes tensiones con Washington. Sin embargo, la falta de
evidencia pública sobre las acusaciones de narcotráfico, combinada con los
escándalos internos en Honduras, complica la narrativa de Zelaya. La situación
pone de manifiesto una división regional, con Honduras, Nicaragua y Cuba
apoyando a Venezuela, mientras que otros países adoptan posturas más
cautelosas. La inacción de la ONU, criticada por Zelaya, subraya los límites
del sistema internacional para mediar en conflictos de esta naturaleza.
