Tegucigalpa, 15 de enero de 2026 – Salvador Nasralla, excandidato presidencial del Partido Liberal, reiteró sus denuncias de fraude electoral en las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, alegando manipulación concentrada en la contienda presidencial que habría favorecido a Nasry “Tito” Asfura del Partido Nacional, con el Consejo Nacional Electoral (CNE) omitiendo el escrutinio de miles de urnas clave.
Nasralla afirma que su fuerza electoral interna superó ampliamente a Asfura y que alcaldías con alianzas locales fracasaron, prometiendo detallar en un libro futuro sus experiencias de fraude en tres de cuatro elecciones hondureñas.
Acusaciones específicas
Nasralla denuncia dos delitos electorales: el CNE ignoró 691 urnas del proceso regular seleccionadas por consejeras por favorecerlo, y 8.845 urnas reclamadas entre el 5, 10 y 13 de diciembre, donde actas en poder del Liberal no coinciden con el conteo oficial. Según sus cálculos, revisar 2 millones de votos reubicaría resultados a 1,8 millones para el Liberal y 1,2 millones para el Nacional, invirtiendo la victoria proclamada el 24 de diciembre con Asfura al 40,27% y Nasralla al 39,53%.
Contexto electoral
El CNE, presidido rotativamente por Ana Paola Hall, culminó un escrutinio especial polémico tras retrasos, fallas en TREP y actas en cero, con Libre y Liberal anunciando impugnaciones pese a felicitaciones de EE.UU. y la OEA. Nasralla cuestiona la no revisión de urnas pese a la ley, vinculándolo a presiones políticas y financieras del Partido Nacional, mientras Asfura celebró su triunfo y se prepara para asumir el 27 de enero.
Antecedentes de denuncias
Desde diciembre, Nasralla y Libre han alegado irregularidades en biométricos, intimidaciones y confabulaciones, respaldados por amparos como el de Hall contra investigaciones del MP; el liberal sostiene superioridad en primarias y municipales, con alianzas locales del Nacional derrotadas. Su libro anunciado, escrito en otro país, documentará patrones de fraude recurrente en procesos hondureños.
Reacciones e implicaciones
El Partido Nacional califica las acusaciones como "desestabilizadoras", mientras observadores internacionales validaron resultados pese a tensiones; la CSJ admitió amparos relacionados sin revertir la declaratoria. Analistas ven el libro como escalada retórica pre-transición, potencialmente avivando polarización ante la posesión de Asfura y demandas de auditorías independientes.