¿Recibirás un cheque de US$2.000 por los aranceles de Trump? Cuatro razones por las que es muy improbable (y la única por la que podría llegar)
Washington (CNN) — El presidente Donald Trump ha insistido en los últimos días en una promesa que ha generado expectativas entre millones de estadounidenses: enviar "dividendos" o cheques de reembolso de al menos US$2.000 a personas de ingresos bajos y medios, financiados con los ingresos recaudados por sus amplios aranceles a las importaciones. "Vamos a distribuir dividendos... probablemente a mediados del próximo año, o un poco más tarde, de miles de dólares para personas de ingresos medios y moderados", declaró Trump el lunes 17 de noviembre durante un evento en la Casa Blanca.
La idea, que el mandatario ha repetido desde julio y que revivió con fuerza en publicaciones en Truth Social a principios de noviembre, se presenta como una forma de "devolver" a los estadounidenses parte del dinero recaudado por los aranceles impuestos desde marzo de 2025 a casi todos los bienes importados, principalmente de China y otros países. Trump asegura que estos gravámenes han generado "cientos de miles de millones" —incluso "billones", según algunos de sus posteos— y que sobraría para reducir la deuda nacional de casi US$40 billones.
Sin embargo, expertos económicos, analistas presupuestarios y hasta miembros de su propio gobierno coinciden en que la propuesta enfrenta obstáculos prácticamente insuperables. Aquí, las cuatro principales razones por las que es altamente improbable que veas ese cheque en tu cuenta bancaria en 2026:
- Los números no cuadran: el costo supera con creces los ingresos arancelarios Los aranceles han generado ingresos récord —alrededor de US$195.000 millones en el año fiscal 2025 y proyecciones de US$200.000 a US$300.000 millones anuales para 2026, según estimaciones de la Tax Foundation y el Budget Lab de Yale—. Pero enviar US$2.000 por persona (excluyendo altos ingresos) costaría entre US$300.000 y US$600.000 millones, dependiendo de si incluye dependientes o sigue criterios similares a los estímulos de la pandemia. "Incluso un reembolso dirigido agotaría todos los ingresos recaudados hasta ahora y tendría que financiarse con deuda", explicó Erica York, vicepresidenta de política fiscal de la Tax Foundation. El Committee for a Responsible Federal Budget calcula que sería "el doble" de lo recaudado, convirtiéndolo en un estímulo deficitario disfrazado.
- Requiere aprobación del Congreso, y el apoyo republicano es tibio o inexistente Solo el Congreso puede autorizar gastos federales de esta magnitud. Aunque los republicanos controlan ambas cámaras, varios senadores han calificado la idea de "mala" o "insana". Un proyecto similar presentado en julio por el senador Josh Hawley (republicano por Missouri) —el American Worker Rebate Act, que proponía US$600 por persona— se estancó en comité. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reconoció el domingo 16 de noviembre que "necesitamos una ley para eso" y que los cheques "podrían salir... ya veremos". Deficit hawks dentro del Partido Republicano temen que agrave el déficit, ya usado para justificar recortes de impuestos anteriores.
- Riesgo legal inminente: la Corte Suprema podría invalidar la mayoría de los aranceles La Suprema Corte escuchó argumentos a principios de noviembre sobre si Trump excedió su autoridad al imponer aranceles vía la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Tanto jueces conservadores como liberales expresaron escepticismo. Si fallan en contra —decisión esperada antes de fin de año—, el gobierno podría tener que devolver hasta US$100.000 millones a importadores, evaporando losan los fondos para cualquier "dividendo". "Si la Corte declara ilegal la mayor parte de los aranceles, esto trastocaría el plan", advirtió York.
- Podría ser inflacionario y contraproducente en un contexto de precios altos Inyectar cientos de miles de millones en cheques directos estimularía la demanda en una economía ya presionada por los propios aranceles, que actúan como impuesto al consumo y han contribuido a inflación por encima del 3%. Scott Lincicome, vicepresidente del Instituto Cato, lo resumió a CNN: "Devolver el dinero propio de los estadounidenses de forma ineficiente es redistribución mala, y nuevos cheques financiados con deuda podrían ser inflacionarios". Bessent ha sugerido que el "dividendo" podría transformarse en recortes de impuestos generales, no cheques directos.
La única razón por la que sí podrías recibirlo: una recesión inminente Expertos consultados por CNN coinciden en que la única vía realista sería si la economía entra en una crisis grave que obligue a un estímulo masivo, similar a los cheques de la pandemia. "Me sorprendería mucho que se envíe algún tipo de cheque el próximo año, a menos que parezca que necesitamos rescatar la economía de una recesión", dijo Lincicome. Los apostadores en plataformas como Polymarket dan apenas un 11% de probabilidades a un dividendo antes del 31 de marzo de 2026, y menos del 7% para todo 2025.
En resumen, aunque Trump lo presenta como un hecho consumado —y coincidiría estratégicamente con las elecciones de medio término de 2026—, la propuesta parece más una herramienta retórica para defender sus aranceles ante críticas por el aumento de precios que un plan viable. La Casa Blanca insiste en que "se explora activamente", pero sin detalles formales, legislación ni fondos suficientes, el cheque de US$2.000 sigue siendo, por ahora, solo una promesa de campaña reciclada.
